Inicio ArtículosReseñas ‘Placlitaxel’ de Mario Morquencho

‘Placlitaxel’ de Mario Morquencho

por Verboser

Por José María Salazar

Placlitaxel (Paracaídas, 2017) es el tercer poemario de Mario Morquencho (Los Órganos, Piura, 1982), luego de Ciudadelirio y Un mar alcoholizado. El texto que se ha usado en la nota de prensa para publicitar el libro es el siguiente: “En Placlitaxel el escenario está compuesto de pasadizos y habitaciones de hospital, donde el poeta se marcha tras bastidores para dejar hablar a los pacientes y sus familiares, que, como él, ahora moran en ese lugar. Hay rabia y resignación entremezclados en sus voces.”

Dicho en corto, el elemento principal que sustenta la poética del libro es la polifonía. Si algo diferencia este trabajo de los anteriores del autor es aquella polifonía presente a lo largo del poemario. Hay un sujeto poético que constatemente aparece en varios de los poemas que componen Placlitaxel, el cual sugiere un desplazamiento por múltiples espacios entre los cuales está el hospital del Instituto de Enfermedades Neoplásicas; sin embargo, en varias oportunidades, aparecen otras voces, que forman parte de la atmosfera construída a partir de la presencia del mismo sujeto: la de una hermana enferma, la de viudas y viudos. Estas voces crean un vínculo, en el que existe un grado de empatía. Eso es lo que hace de Morquencho un rara avis entre sus congéneres. El no temerle a lo sentimental.

Placlitaxel es el nombre de un fármaco que se usa en las quimioterapias. Lo cual me lleva a plantear una pregunta algo ingenua: “¿Es este un poemario sobre el cáncer?” y a una respuesta en forma de pregunta: “¿Existe realmente una manera de escribir/hablar sobre una enfermedad como el cáncer?”

Morquencho ha contado que el proyecto surgió a partir de la experiencia que tuvieron dos familiares suyos con el cáncer. Uno sobrevivió, otro no. Quizá por ello hay esa ambigüedad en los poemas. A veces desoladores, y en otras oportunidades, no tanto. Cómo no ha de ser desolador el Instituto de Neoplásicas. Pero también es tantas otras cosas. Sobre todo, es nombres. Y de eso está lleno este poemario. De “nombres que son cicatrices en el cuerpo”, que, a la manera de Ramírez Ruíz, conectan los poemas con la vida, que legalizan (por no decir legitiman) la experiencia de tantos enfermos sin rostro y sus seres queridos. Eso es lo que se llama una vuelta de tuerca. De tanto firmar formularios y recetas uno puede sentir que pierde su identidad. Morquencho intenta recuperarla a partir de los nombres, de las palabras.

Las palabras: ese bien podría ser el título de un libro que recopilara los mejores poemas de todos los tiempos, y también podría ser el título de la crítca a un libro como este, ya que Morquencho se acerca con una timidez necesaria a hablar sobre las palabras, o mejor, sobre el lenguaje. O L=A=N=G=U=A=G=E. Con versos como “cada minúscula de tu rostro/ cada mayúscula de tu voz” o con la utilización de símbolos como el de infinito o de números y gráficos, Placlitaxel parece desconfiar de las palabras. Parece querer expresar de otra manera, pero no lo hace del todo. Es como un personaje de Beckett, que, cuando se confronta contra la vacuidad de lo no nombrable, le da mayor fuerza a lo que dice, ya que representa su propia fragilidad.

Dada la mención a Beckett y Juan Ramírez Ruíz, es necesaria la mención de influencias visibles en el poemario que resulta necesaria en toda crítica. Entre ellas: Cuadernos de Quimioterapia, de Victoria Guerrero. Un momento, detengámonos ahí. En un poema de Placlitaxel un sujeto poético femenino, que es una enferma de cáncer, dice: “qué tanto escribes, hermano, Dios ya lo ha escrito todo”. El hermano es un poeta, que quiere refugiarse en la poesía. El subtítulo de Cuadernos de Quimioterapia, en que también se utiliza la figura de la hermana, es Contra la Poesía. Este poemario está contra la poesía. Y a favor de “lo maravilloso del abismo”. En un determinado momento el sujeto poético le pide a Dios que les conceda descanso eterno a todas las personas, pero no al poema; en esa dirección, Dios aparece también como una figura interesante, incluso contradictoria desde la imagen de Dios como figura moral y de benevolencia. Sin duda en un país creyente, como este, muchas veces se relata el avistamiento de Dios rondando por más de un pasillo de los hospitales. Pero en el universo poético de Placlitaxel, Dios no ayuda. Dios es lo desconocido, aquello que ojalá nos salve de la poesía.

Este poemario me recuerda a una de mis sitcoms favoritas: Scrubs. En ella J.D es un joven médico, muy sensible e imaginativo, que es bueno conectando con los pacientes. De hecho, esa parece ser su debilidad: para él, ellos no son personas en bata o nombres en un formulario, sino individuos con sueños, dolores y esperanzas. J.D, como Placlitaxel, nos recuerdan la importancia de la empatía: del vínculo con lo sentimental. A veces, sin embargo, JD se mete demasiado en su propia cabeza, en sus propios problemas de primer mundo. A veces, alguien en Placlitaxel, que no siempre es el sujeto poético, se pierde en la poesía. En las palabras. En todo lo que nombra. Y se enoja. Se enoja consigo mismo. Y eso es todo. No hay conclusión al respecto. No hay respuesta. Nadie nos dice si el lenguaje nos salvará o nos condenará. Quizá las dos cosas. Quizá ninguna.

“A veces creo que soy ese químico que entra en tu cuerpo”, “Mi llanto es un terremoto en alguna parte del mundo/ y todo tiembla/ todos caen/ haciendo plas plas plas”. Parece que la poesía nos permitiera ser muchas cosas. No lo hace. El dolor es el que nos convierte en muchas cosas. El cáncer. Y la poesía es, para bien, para mal, placlitaxel. “El poeta es un fingidor/finge tan completamente/que hasta finge que es dolor/el dolor que en verdad siente.” Dicho en corto: Mario Morquencho.

 

Melodía del altoparlante del INEN

Y repleto las bancas con estos nombres
nombres que se deslizan como flores por el campo galopando sin rumbo
nombre que entran como rayo de sol por los ventanales del pasillo
nombres que van y vienen
R o s a r i o   A v a l o s   L ó p e z           que van y vienen
M a r í a   R o b l e s   M a r t í n e z        que van y vienen
M a r í a   D í a z   G u e r r a                  que van y vienen
A u r a   M i r a n d a                              que van y vienen

Y me he encariñado con ellos

 

 

 

 

 

los he leído hasta en las paredes de los baños
los he escuchado toser como una máquina que clona tigres de Bengala
me he alimentado todos estos días con estos nombres
que son una estela de vicuñas corriendo por la arena hacia la espuma
nombres que son una arteria de glaciar que baja las montañas
cruza los pueblos
y deja charcos en los pastizales que ya no puedes ver

Y ver las nubes grafitear en los cerros las nuevas invasiones
de hombres mujeres y niños
que son los sueños que florecen en los gaveteros
donde están guardadas las historias clínicas
donde está tu nombre       A l e j a n d r i n a   C a m p o s   E s q u i v e l
donde está tu nombre       B e r t h a   R o d r í g u e z
donde está tu nombre       A v e l i n a   M i g u e l
donde está tu nombre       C l a r a   S u l g a r a n

Un pedazo de cabello flamea en la luna y fabrica las estrellas
constelación de nombres derribados por un cometa
que cruza después de muchos años por tus ojos
después de muchos años se te ha ocurrido caminar mirando al cielo
ahora que caen tus amigos como árboles de 500 años en la Amazonía
con todas las especies que viven en la copa de los árboles
desde donde puedes divisar el umbral del edén
que tiene la forma del portón de tu casa
el umbral del edén es el dibujo crayón de un niño
que espera la medula ósea del mar
mientras nos dibuja cayendo en los rayos crayón de sol
o nos pinta como un ave azul descendiendo a su nido crayón
y dice mira papá aquí estás tú llorando crayón
aquí esta mamá llorando tu llanto que es el río crayón
donde sueles tirar peces con los que me alimento
para tener la fuerza necesaria
y dibujarme un poco de cabello crayón
para que no estén tristes y puedan peinarme
como si hurgaran en el pasto y encontraran mis huellas
en el futuro crayón que es mi nombre perdido
en un cementerio para mariposas

Por eso escribo encariñado a este rincón del pasillo
donde todos cruzan en silla de ruedas
empujados por el oleaje de niños y niñas de la lluvia
llena de nombres    D i a n a   C o n t r e r a s
llena de nombres    A s t r i d T o r r e s   C ó r d o v a
llena de nombres    M a c e d o n i a   Ñ a u p a
llena de nombres    S h e i l a   D í a z
llena de nombres  que son cicatrices en el cuerpo
que brillan como fotografías de ciudades nocturnas
capturadas con un lente de 200 mm
por la Estación Espacial Internacional de la NASA
cicatrices escritas en un libro bajo el agua
mientras todos buscan la cura para el cáncer de la tierra
yo escribo cada nombre en cada una de las hojas de guanábana
en la pulpa morinda citrifolia licuada con el polvo de otro planeta
Y escucho el secreto del árbol moribundo de 500 años en la Amazonía
mientras lo llevan a la velocidad de un colibrí en una camilla
Él dice:

                                                  A tu garganta que es mi garganta
                                                  A tu pulmón que es mi pulmón
                                                  A tu ganglio que es mi ganglio
                                                  A tu hígado que es mi hígado
                                                  A tu seno que es mi seno
                                                  concédele señor el descanso eterno

                                                  A tu próstata que es mi próstata
                                                  A tu ovario que es mi ovario
                                                  A tu útero que es mi útero
                                                  A tu sangre que es mi sangre
                                                  A  tu hueso que es mi hueso
                                                  concédele señor el descanso eterno

                                                  Al camino oscuro hacia la casa en llamas
                                                  concédele señor el descanso eterno

                                                  A la serenata de grillos por
                                                  el camino oscuro hacia la casa en llamas
                                                  concédele señor el descanso eterno
                                                  Al  matorral donde erupciona
                                                  la serenata de grillos por
                                                  el camino oscuro hacia la casa en llamas
                                                  concédele señor el descanso eterno

                                                  Al cadáver acostado en
                                                  el matorral donde erupciona
                                                  la serenata de grillos por
                                                  el camino oscuro hacia la casa en llamas
                                                  concédele señor el descanso eterno

                                                  Al poema que leyó
                                                  el cadáver acostado en
                                                  el matorral donde erupciona
                                                  la serenata de grillos por
                                                  el camino oscuro hacia la casa en llamas
                                                  no le concedas señor el descanso eterno

Y todos los nombres son lamidos por un gato egipcio
todos los nombres están en la metalurgia Inca
en cada roca del Imperio   R a m í r e z   Z a m b r a n o
en cada roca del Imperio   A l i a g a   M a l a v e r
en cada roca del Imperio   C e s a r    V a l l e j o s
en cada roca del Imperio   A l b e r t o  M a r t í n e z
en cada roca del Imperio   E s t e b a n  Q u i s p e
en cada roca del Imperio  alarga su pétalo una flor de tela

Una flor de tela
es una canción amarilla
bordada por las voluntarias
para cada uno de ustedes

Una flor de tela
es una canción para todo aquel
que no se ha salvado

Una flor de tela
es este poema que leyó un cadáver
este poema que leyó un cadáver
es una canción para todos aquellos
que cruzan el puente y observan

Lo maravilloso del abismo

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS