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Mudas, celo, resto | 12 poemas de Flor Codagnone

por Verboser

Flor Codagnone (Buenos Aires, 1982) es una poeta, periodista y traductora argentina. Su primer libro de poesía titulado Mudas (Pánico el Pánico, 2013) recibió comentarios postivos de la crítica, destacando el libro por un «permanente juego con el lenguaje.» Ha publicado también los poemarios Celo (Pánico el Pánico, 2014) y Resto (Modesto Rimba, 2016). Participó, entre otras, de las antologías Esto pasa. Poesía en Buenos Aires (Llanto de mudo, 2015) y Poemas de la resistencia (Clara Beter, 2016). Escribió con Nicolás Cerruti Literatura ∞ Psicoanálisis: el siglo de lo irrepetible (Letra Viva, 2013). La selección de poemas presentada a continuación ha sido sacada de los tres libros, en conjunto, de Flor Codagnone.

MUDAS

 

No sé si lo soñé.
Hablabas dormido,
decías
cosas que apenas escuchaba,
pero entendía.
Era la noche del día
en que me desnudé
por primera vez.
¿Te acordás?
Bajaste el cierre falso
de la primavera
y quedé frente a vos
con un cuerpo
que todavía no era mío.

 

Voy a romperme
como las flores,
a romperme,
y vendrá el tiempo,
vendrán los ojos.
No hay nada más
tristemente mío
que mi tristeza
ni nada más deseado
que mis deseos
ni nada más callado
que lo que digo.

 

CELO

 

Temo a mi boca
violentamente temo
a la idea de mi boca,
a la curvas bajo el vestido,
a la idea de tus manos
o a la mirada bajo el vestido,
a las cosas que puedo
si me dejo. Violentamente
temo a mi boca, al sentido,
a mis partes, a ser sola,
a la idea de la idea de la idea
cuando me desvisto.

 

Hablemos del cuerpo,
decime,
con qué balanza pesás
a tus muertos.

 

No me sentí desnuda
cuando bailé sin ropas
ante el ojo de tu sexo
y, descalza, en puntas
de pie, con las caderas
exageradas, quise
que ganaras tu juego.

 

Caemos y no hay nada
que detenga la economía
del movimiento.
Un pliegue en el doblez
de los sexos. Vas a gritar
que los restos no son tuyos,
que no hay duelo.
Y voy a gemir y a bailar
despidiendo lo que falta.
Rompamos todo.
Curémonos.
Voy a sacar a esa mujer
que nos duele
en los dos cuerpos.

 

RESTO

 

Voy a tener miedo.
Te voy a pedir que me abraces.
El vestido puede arrancarse.
La piel, no.

 

En este borde imposible
en esta fractura, afiebrada
por el verbo, perdí la voz, la patria: todo
lo que toco es femenino

 

Vomité tu nombre
en un suspiro

Hay más cicatrices
de las que temo.

 

***

 

I
Estoy fingiendo
que no te quiero,
que no me importa
la hoguera, la bolsa negra,
la asfixia terrena,
el vientre herido,
el residuo del residuo
en el que me convertís
cada vez que te molesta mi sexo.
Cada cadáver de mujer soy
cada cadáver de mujer, soy
cada falta, cada mujer que falta.

 

XVI
Dicen que soy la muerta-aparecida,
la encontrada-muerta,
eso dicen los medios
que me siguen asesinando

 

VII
Un río de sangre fluye
dentro de mí, me inunda
hasta ahogarme.

afuera, algo no cambia,
mi verdadera inseguridad

es a la vista de todos
y es lo que todos callan:

la percha, la aguja de tejer,
la navaja, la jeringa, el desinfectante.
las pastillas, la sal, los yuyos,
el alcohol, la Coca-Cola,

el último sueño, perdido,
en la camilla del abortista
en la que comienzo a convertirme
en una estadística-hemorragia.

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