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EDITORIAL: Verboser, una revista más

por Verboser

REVISTA VERBOSER
@revistaverboser

Cuando Verboser inicia su delirante camino en medio de un escenario muy esperanzador en el ámbito cultural, no teníamos muy clara la dirección que íbamos a tomar. Nuestro eje principal era el ser un espacio comprometido con la difusión de nuevas voces que iban despertando el interés de lectores y creadores nóveles. Un camino en el que creemos continuamos avanzando y con resultados con el que, hasta el momento, estamos conformes. Por otro lado, también teníamos la inquietud de ir desplegando conceptos muy propios sobre la poesía local y el desarrollo de la literatura en esta parte del hemisferio. Nuestra posición debía ser desafiante, y debía congregar al menos la atención de unos cuantos críticos despistados en la medida en que en un escenario tan hostil y a veces tan ajeno, se busca siempre manifestar posturas y crear discusiones sobre la evolución de una generación muy particular de jóvenes narradores y poetas (especialmente estos últimos).

El slogan con el que buscamos salir a la palestra y lanzar el proyecto fue muy particular y preciso en ese aspecto: Verboser es una revista más; una revista dentro de un panorama extenso de proyectos que iniciaron su camino con los (casi) mismos propósitos con los que nosotros iniciamos este, y que a su vez dejaron un legado tan perenne como valioso. Sin embargo, Verboser no pretendía configurarse como una revista cualquiera, con el aspecto de una revista cualquiera, con las secciones de una revista cualquiera, y sobre todo con los parámetros ideológicos de una revista cualquiera, los cuales para nosotros tienen mucho que ver con el desgaste de la crítica local y su inmersión en conceptos muy desactualizados.

Verboser tampoco pretendía ser la revista de un colectivo que marcara pautas en la medida en que un colectivo levanta una bandera ideológica y estética, y manifiesta posturas más ambiguas que ciertas, algo que para hoy en el diálogo constante de las disciplinas y las artes, considerábamos innecesario.

Verboser no era una revista académica, y era lo que menos buscábamos ser de hecho.

Verboser tan solo quería generar el ruido necesario para darle comienzo a un movimiento cuyo estandarte sea la apertura a nuevas formas que se han ido estableciendo a lo largo de los últimos años, principalmente en la poesía.

En ese recorrido, hemos ido ajustando ciertamente nuestros preceptos y han surgido cuestiones alrededor de los mismos.

En nuestro primer número, teníamos claro que queríamos mostrar parte de lo que como integrantes de un colectivo, veníamos experimentando; así como una reflexión sobre el camino tan disímil, y a veces tan disperso, de la poesía y narrativa jóvenes, y haciendo eco de la idea de la escritura como base para la fijación de nuestros pensamientos y de toda expresión literaria, fuimos pretenciosos y desenfadados para desvincularnos de lo que considerábamos entonces manifestaciones extraliterarias -extralingüísticas-: slams, recitales, performances, activismos, etc; para posteriormente afinar un poco nuestras ambigüedades.

En ese proceso tardío pero necesario, tuvimos la idea de ir construyendo la revista por etapas que iban acompañadas de la reflexión del momento. El camino entonces fue abriéndose hacia otros horizontes, en los cuales por supuesto, nos fuimos enfrentando a nuestras propias ideas iniciales, no sin dar cuenta de aquello y sobre todo nuestras razones para hacerlo.

Verboser en este segundo número abrió un debate sobre lo que se pensaba al ponerle límites a la literatura, tanto en su aspecto estético como político; y en mayor medida geográfico. Qué significaba entonces, los límites de la literatura a través de lo oral y la descentralización. Con ello pretendimos generar un espacio reflexivo sobre la ascensión de formas que se interponían en la poesía y cuestionar el lugar desde donde partimos para definirlas como tal y con ello, también poner sobre la mesa, el rol que cumplen las academias acerca de los límites que se establecen desde estructuras tradicionales. Los límites, concluimos, siempre son ideológicos. En ese sentido, Verboser tuvo un pequeño lugar para lo crítico, lo académico y sobre todo para el acercamiento de un lector/creador común con sus propias inquietudes.

Hoy Verboser busca revitalizar en parte la crítica como ejercicio responsable y cuyo camino sea conducido hasta este momento (ESTE SIGLO). Una crítica que sea una apertura a nuevas formas vinculadas al espíritu joven de sus protagonistas, y al cual le interesa romper con viejos paradigmas, y conducirla bajo nuevos preceptos. Hoy establecemos un espacio al estudio y el análisis del trabajo de escritores contemporáneos a la luz de propuestas novedosas, y que con mucha convicción creemos resulta necesario ponerle atención. Nuestra protesta pasa por la negación y la invisibilización por parte de una crítica rancia, hacia autores jóvenes cuyas propuestas son rechazadas; y ello en parte por el desdén de los críticos de diarios y columnas dominicales hacia lo novedoso, y su negación del presente.

La crítica así como toda forma artística debe romper con estructuras tradicionales, y proponer en ese sentido nuevos conceptos con el fin de generar espacios de reflexión y estudio. Verboser, en esa dirección, pretende ser un canal abierto para la difusión de toda expresión artístico-literaria que tenga un valor más allá de ideas que nada tienen que ver con lo literario, los que claramente toma en cuenta nuestra crítica apasionada y rancia. Creemos que ese valor reside en la ruptura y renovación de las formas, la apertura hacia sensibilidades que aún desconocemos, así como la relación dialógica con otras disciplinas, y sobre todo el vínculo con el medio histórico y el discurso político que ineludiblemente está inserto en ella: la literatura es y sigue siendo resistencia.

Verboser es al fin de cuentas, una muestra de nuestra nueva literatura, una revista de creación joven para lectores/creadores que buscan desesperadamente darle comienzo a un movimiento extenso y prodigioso de nuestra literatura peruana que será en los próximos años seguramente parte de nuestro iniciado camino.

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