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DILEMAS MÉDICOS: Fantasmas de lo nuevo

por Verboser

Por Maurizio Medo

  1. En cierta ocasión Susan Sontag y Michiko Kakutani, ganadora del Premio Pulitzer en 1997, y tal vez la más crítica de libros más influyente en el mundo anglosajón, protagonizaron una polémica. Para Sontag las reseñas de Kakutani eran “estúpidas y superficiales”.
  1. Estos son los adjetivos con los que, muchas veces, nos referimos sino a todos, a la mayoría de los artículos que aparecen en la red, éstos no disfrutan del amparo de un logotipo que los avale desde el prestigio institucional (y que, de paso, también sea capaz asolapar tanto su estupidez como su frivolidad).
  1. Esos textos aparecen a pelo. Tal cual son.
  1. Contra lo que pueda pensarse los aportes críticos más interesantes que pude encontrar en los últimos tiempos fueron allá. O acá. Depende de la perspectiva o de como prefiera decirse. Esto no es algo novedoso.
  1. Es sintomático.
  1. No hace falta que nos lo confirme Lauer, experto en poesía en la era digital.
  1. Desde hace al menos tres lustros los únicos textos que tal vez son capaces de generar cierta dinámica aparecen con el aura de la orfandad virtual.
  1. Mientras la prensa — con lo que hay no me alcanza para escribir crítica especializada — se duerme en sus laureles, alrededor se van generando nuevas dinámicas cuyos mecanismos funcionan de modo tal que exigen de nosotros perspectivas diferentes — a las de hace dos o tres decenios — para acercarnos y comprenderlas a cabalidad.
  1. Si eludimos tal reto y en lugar de ello optamos por atrincherarnos detrás del prestigio de lo que fue, lo que hacemos es obstaculizar un proceso — espontáneo, es cierto — de desmantelamiento y transformación — de las diferentes estructuras — evitando que se pueda dar vuelta a la página o porque simplemente no me gusta — pues carezco de la capacidad necesaria para comprenderlo — o porque eso me recuerda que el inexorable paso del tiempo ya dejó atrás a mi juventud.
  1. Así se van gestando las retroguardias: aquellas que borran con el codo lo que se escribe con la mano, convencidas de que todo tiempo pasado fue mejor.
  1. Wendell Berry fue un poeta granjero. Alguna vez el sabio veterano de la agricultura sostenible, visiblemente consternado, se refirió al “paulatino aumento en el lenguaje de elementos sin significado o de otros que lo destruyen”. Berry tuvo miedo. Desde su perspectiva tal hecho generaba una incertidumbre cada vez mayor.
  1. La incertidumbre parece abarcarlo todo. Mi hijo de tres años pudo haberlo tachado. Los de mantenimiento lo confundieron con basura. ¿Dónde quedan lo verdadero y el sentimiento? Nadie se robaría un poema contemporáneo. Un software jamás podrá rozar lo inefable. Los mediocres nos quitan nuestros empleos. ¿Y las grandes preguntas sobre lo humano?, Luis Eduardo García[1].
  1. La incertidumbre es inmanente a la escritura y en lugar de refugiarnos en cierto manierismo nostálgico, no se puede organizar un rave solo con una rockola, exige de nosotros al menos a la mitad del esfuerzo de cuando aprendimos un nuevo idioma.
  1. Tal vez también constituya la clave para comprender lo nuevo —un relativismo—generalmente asociado a la institución del “poeta joven” —biologismo que, en ciertas ocasiones puede resultar tan nefasto como aquel otro que rezaba “poesía femenina”— sin embargo lo intentamos desde los insanos prejuicios de enfrentamos de nuestra propia experiencia, la misma que insiste en mantenerse guarecida en su zona de confort.
  1. Es descabellado comparar lo que se hace hoy con lo que se hizo ayer. La tradición está presente en la medida que ciertas escrituras optan por asir la forma que se va—un verso de Belli— para de allí estructurar un proyecto orgánico, “arquitectónico” lo denominó Chueca en su espléndido ensayo La consagración de lo diverso, en donde todo es estético, todo es ético y todo es político, como declaró el poeta Augusto Carrasco recordando una obra de Alex Ángeles.
  1. Ya no podemos pensar en generaciones impuestas como un ciclo vital de 10 años. Lo que impera en las escrituras en ciernes es, sobre todo, el diálogo, la interpretación particular y la participación en un discurso epocal que trasciende las cuitas del barrio. Se desarrolla en un ámbito glocal. Es, al mismo tiempo, global y local.
  1. En estas circunstancias ya no vale el refrán peruano sólo lee a peruano, el cual, tal vez, fue válido cuando primero, con la violencia política y después, con el fujimorato, nos convertimos en los convidados de piedra en ese diálogo.
  1. Ahora, bien, si el miedo ante los fantasmas de lo nuevo resultara incontrolable—podría tratarse de una fobia—es mejor sustraerse y encender la tele: siempre tendremos a MacGyver.

Luis Eduardo García:
Ver: https://hombreaproximativo.wordpress.com/2017/06/21/avelinos-de-la-poesia-por-luis-eduardo-garcia/

[1] Luis Eduardo García:

Ver: https://hombreaproximativo.wordpress.com/2017/06/21/avelinos-de-la-poesia-por-luis-eduardo-garcia/

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