Del cuento al cine, María de mi corazón

por Verboser

«Por el amor de Dios -dijo-.
Le juro por mi madre muerta que sólo vine a hablar por teléfono.»

Por Marcia Sophia Limo

María de mi corazón (1979) es una película mexicana dirigida por Jaime Humberto Hermosillo con el argumento y guión del escritor Gabriel García Márquez. La historia es una adaptación del cuento Solo vine a hablar por teléfono (1978). El reconocido escritor colombiano, ganador del Premio Nobel de Literatura, publicó el relato en el libro Doce cuentos peregrinos en 1992.

La película María de mi corazón cuenta la conmovedora historia de amor de María y Héctor, una pareja que vuelve a encontrarse después de ocho años luego de una abrupta separación. Este reencuentro abrirá paso a que puedan resolver ciertos conflictos que quedaron así como también a continuar la relación que mantenían. Sin embargo, el conflicto va a dar lugar en la historia cuando por confusión María será internada en un sanatorio a lo que Héctor caerá en las creencias de un posible abandono.

Gabo relata que la historia está basada en un hecho real. “María -la protagonista- era en la vida real una muchacha de unos veinticinco años, recién casada con un empleado de los servicios públicos. Una tarde de lluvias torrenciales, cuando viajaba sola por una carretera solitaria, su automóvil se descompuso. Al cabo de una hora de señas inútiles a los vehículos que pasaban, el conductor de un autobús se compadeció de ella. No iba muy lejos, pero a María le bastaba con encontrar un sitio donde hubiera un teléfono para pedirle a su marido que viniera a buscarla. Nunca se le habría ocurrido que en aquel autobús de alquiler, ocupado por completo por un grupo de mujeres atónitas, había empezado para ella un drama absurdo e inmerecido que le cambió la vida para siempre. Al anochecer, todavía bajo la lluvia persistente, el autobús entró en el patio empedrado de un edificio enorme y sombrío, situado en el centro de un parque natural. La mujer responsable de las otras las hizo descender con órdenes un poco infantiles, como si fueran niñas de escuela. Pero todas eran mayores, demacradas y ausentes, y se movían con una andadura que no parecía de este mundo. María fue la última que descendió sin preocuparse de la lluvia, pues, de todos modos, estaba empapada hasta el alma. La responsable del grupo se lo encomendó entonces a otras, que salieron a recibirlo, y se fue en el autobús. Hasta ese momento, María no se había dado cuenta de que aquellas mujeres eran 32 enfermas pacíficas trasladadas de alguna otra ciudad, y que en realidad se encontraba en un asilo de locas».

Del cuento al cine…

El relato de Gabriel García Márquez frente a la pantalla va a tomar un salto con ciertas diferencias. En la película los personajes principales son María y Héctor, mientras que en el cuento no se precisa el nombre de “Héctor” sólo se le conoce como “Saturno, el Mago”. Así como también existen cambios de locación, la historia se desarrolla en Barcelona, mientras que la película debido al origen de producción del film va a tener lugar en México, dotándole de escenarios donde la idiosincrasia y elementos mexicanos van a tener cierto protagonismo.

El inicio de la cinta, por otro lado, nos muestra a Héctor como un ladrón que cambia radicalmente su vida al volver María a su vida creando así un lazo más íntimo entre los protagonistas. Ello nos da luces del propósito del film de crear un vínculo con el espectador a través de la relación que va surgiendo entre ambos. Veremos entonces a María y a Héctor actuando bajo los estragos de un amor muy juvenil y desenfadado.

La cinta se divide en dos partes: el reencuentro inicial entre los protagonistas y el drama que surge cuando María es internada en el sanatorio por casualidad. Si bien en la primera parte del film no existen sobresaltos, va a tener la vital importancia de acercarnos a María, quien por un golpe de suerte terminará encerrada sin posibilidad de contactarse con el exterior.

El escenario se tornará de una dureza absoluta; el proceso de la desesperación de los personajes involucrados en hechos inexplicables, recurso que bien emplea Gabo en gran parte de sus cuentos como “La luz como el agua” o bien “El rastro de tu sangre en la nieve”

El film busca la interacción con la psicología de los espectadores, llevando la historia por la exploración de un escenario asfixiante en cuyo poder de aislamiento María va a buscar la manera de salir a través de ruegos o gritos hacia el personal del complejo sanatorio en el que está encerrada. La actitud frente a ello será de condescendencia frente a una locura que parece grabada en cada rincón del lugar.

Las enfermeras asimismo se presentan como elementos que contribuyen al síntoma del encierro así como la inclusión de pasajes en la historia que le dan un atisbo de esperanza hacia la libertad y que finalmente queda trunco ante cualquier evento que solo confirma la participación de todo un universo en la construcción de la locura de María.

En una escena dramática, María tendrá la oportunidad de reencontrarse con Héctor. Será la complicidad de una serie de hechos infortunados y malos entendidos que la va a dejar pasmada. Frente a ello, María va a intentar convencerlos y convencerse de que no está pasando lo que está pasando. Junto a otras pacientes del lugar que parecen haber ensayado una misma respuesta, va a repetir una y otra vez “Yo no estoy loca”, frase que marca el fin y el destino que la mantendrá ahí para siempre.

Sin duda alguna María de mi corazón tiene toda la esencia del cuento de Gabo y es capaz de proyectar las sensaciones de los protagonistas. La película se encuentra situada dentro de las 100 mejores películas mexicanas, muy a pesar de haber contado con poco presupuesto (se realizó de forma cooperativa; donde actores, creadores y técnicos aportaron para su realización). En pocas palabras, podemos describir la película como tierna y brutal a la vez, como bien la definiría el escritor colombiano.

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