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Coloquialismos oceánicos, sobre ‘Feelback’ de Valeria Román

por Verboser

Por Victoria Mallorga

Tomar un avión se transforma, con Valeria Román Marroquín, en una contemplación de los riesgos físicos del vuelo, del olvido impregnado, de las alas que adquiere Ícaro, aquello con que “también heredó la posibilidad de abandonarnos, de abandonarse”. Siendo una de las autoras más jóvenes del movimiento actual peruano, la poética de Valeria Román se abre paso en un espacio fractal, de poesía “política” o “intimista”, armando un discurso que depura estos conceptos hasta la experiencia común que radica en la cultura pop de la que se alimenta, beginners, la impermeable doctrina católica, los lugares comunes que devora. Para un poemario de apertura, ya habla de una despedida de los arquetipos, una deconstrucción en plena debacle que anuncia una escritura en el vilo, una sensación que se refuerza en el último “EP” de la autora, “homosampler”.

Bien, mientras ello aún se condensaba, las acciones cotidianas en “feelback”, ya sea hacer una sopa, respirar en lo alto de un edificio, rezar, se desarman bajo la nostalgia y el cuestionamiento de una voz sedienta de revelación.  El rezo acosa las líneas como un eco constante, es la acción que realiza durante seis horas la especie más evolucionada en todo el reino animal, es una de los ciento cincuenta lecciones para la salvación, es un salmo específico; es el eje de un espacio que raya en el ouroboros, “es tu cuerpo un río seco un río seco que trae piedras”, en el giro entre el “agua viva” y la sequía del poema que se refugia en la ruptura de las imágenes primigenias. el rezo, o el salmo, entonces, es la cadena y prisión de Ícaro, insuficiente e incapaz frente a la imagen recurrente de una caída iluminante, una caída altazora que solo es posible en el fracaso de los ideales impuestos, de los refranes aprendidos en lecciones de escuela matutina, solo posible en el espectáculo íntimo de la caída, que no puede ser impedida pero debe ser observada: “sin mirar a  nadie /  mírame / caer”.

“Feelback” es una nostalgia desengañada, de versos que nos llevan a lugares comunes para arrancarnos un momento de realización, con una biología irreal, de bocas como océanos, que desenredan la comodidad de los escenarios usuales.  Desenreda la cocina, las canciones de amor, las mesas familiares, hasta dejar a la vista la pérdida, la reforma, el abandono, la sangre que se empoza debajo de los errores escondidos; es, en fin, un poemario inusitado, lleno de voces familiares que se desnaturalizan conforme se avanza. como ir a la casa de alguien, sin ser consciente de los secretos y sentir la realidad desmadejarse a tu paso. 

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