Augusto Carrasco: “Todo es estético, todo es ético y todo es político´, creo que esto es el resumen de una existencia, de una obra”

por Verboser

Los años de ausencia no son de inactividad, así lo demuestra Augusto Carrasco (Arequipa, 1985), escritor y diseñador, quien vuelve a la escena literaria y nos habla acerca de su crisálida labor como diseñador y sobre RD, próximo libro a publicarse este 2018 de la mano de Paracaídas Editores. Recientemente diseñó la portada de la segunda edición de la Revista Verboser.

Ximena López Bustamante
Comunicadora
@ximenalb

En este paralelo, Augusto lleva puestas unas grandes alas y no piensa cesar vuelo. Viste una camisa, color azul ítalo, manga corta con pequeños puntos blancos en ella, un pantalón oscuro y unos botines de gamuza. Su gala es usual, tal parece que lo único desordenado en él son sus cabellos.
Autor de la portada del segundo número de la Revista de Literatura Verboser, comunicador de profesión, diseñador y poeta, ha hecho del mundo editorial su segundo hogar, teniendo en su haber enflorecidas participaciones tanto como diseñador o como escritor.
A veces le crecen pájaros de la cabeza, por supuesto él, amablemente, los dejará salir. Dicen que tenía la costumbre de hacer garabatos en la calle porque se creyó eso de que las paredes son la pizarra del pueblo. No concibe estar sin cumplir la inmensurable necesidad, que usualmente siente, de expresarse y comunicar.
En el lenguaje visual y poético, son pocos los que logran encontrar el melifluo equilibro en esta combinación, pero los hay, y Augusto, con seguridad, lo ha logrado. Delicadamente volatilizó las barreras y limitaciones entre lenguajes para seguir un camino de unión sin romper la, tan protegida, cadena hacia el lector.

Trayectoria que combina las artes 

Pasaste por la facultad de Comuncaciones, sin embargo, tu trabajo destaca como Diseñador, también has publicado plaquetas poéticas, ¿En qué faceta te encuentras ahora?

  • Actualmente estoy solo como diseñador, trabajando 24 horas al día como diseñador. Solo diseño. Hubo una propuesta de trabajo en Lima, preferí jugármela y aquí estoy dedicándome solo al diseño.

“Ver con la boca es hablar con los ojos” (Seeing with the mouth is speaking with the eyes) ¿Se aproxima a la multidisciplinalidad que te caracteriza?

  • Es una frase un poco complicada, creo que la asumo muy literal. Digo, cómo puedes hablar por los ojos, entiendo que es una referencia a la sensibilidad, de conocer el mundo, aproximarse al mundo a través de todos los sentidos. Entiendo que hay muchas sensibilidades que las personas van desarrollando a lo largo de su vida y, no sé, gracias a dios, a mi familia, a la educación que tuve, pues, he podido tener esa sensibilidad hacia distintas áreas de la creación activas. Mi mamá me hacía escuchar mucho “Los Beatles”, recuerdo. Me motivaron a que esté en la banda sinfónica de mi colegio, tocaba el clarinete, entonces también empecé a escuchar música clásica. Recuerdo que también trataban de hacerme leer, aunque no me gustaba mucho la lectura cuando era niño, te diré. No me gustaba porque me daban lecturas de adulto, supongo. Mi papá, en cambio, nos recogía del colegio y nos llevaba, a mi hermana y a mí, a ver exposiciones de arte, era paja porque nos recogía los viernes cada dos semanas y nos llevaba a una picantería donde comíamos, yo siempre pedía Americano*. Visitábamos juntos el “Chávez de la Rosa”, la galería del Banco Continental, a la Alianza Francesa, a diferentes salas donde exponían arte en general.

¿Te sientes a gusto en este puente de sensibilidad donde el verso se asocia con la imagen y juntos comunican?

  • Yo escribía, pero no estuve en una facultad de Literatura, también convivía con mucha gente que asistía a Congresos y compartía conmigo su formación, pero mi formación ha sido de escritor y de artista, es así como estas dos disciplinas se han dado la mano. Yo he cogido para la escritura mucho de las artes visuales. Y he escogido también para las artes visuales mucho de la escritura. Entonces creo que ese diálogo y, sobre todo, estos insumos me han permitido un trabajo nutrido en ambos campos.
    Me he sentido muy afortunado en conocer ambas artes a profundidad. Así como me he emocionado conociendo a Eielson, Carlos Oquendo de Amat, qué se yo, a Hernández; así, de igual forma, me he emocionado mucho conociendo la obra de pintores como Juan Javier Salazar, o la obra del colectivo Huayco, las vanguardias limeñas que surgen en los 70’s y 80’s han sido muy importantes para mí. Todos estos colectivos artísticos que querían hacer algo diferente, a partir de influencias de colectivos mundiales como Fluxus, por ejemplo, eran pues El grupo Chaclacayo, Taller NN, Huayco, Paréntesis y, nuevamente, todo el arte contemporáneo peruano. Pero esto ha sido un problema también, como escritor nunca me he sentido integrado a los escritores porque yo venía de una Escuela de Artes y era más artista. Creo que nunca terminé de integrarme y, también, al mismo tiempo los pintores me veían como escritor. Era raro, no me sentía integrado con ninguno de los dos pero estaba en los dos. Estaba y estoy en el puente.

Fue un multifacético y destacado estudiante en la mayoría, sino en todas las escuelas por las que pasó. Desde la Escuela Nacional de Arte Carlos Bacaflor hasta la Facultad de Comunicaciones en la Universidad Nacional San Agustín, pasando por institutos de diseño y talleres de poesía. Trabajó como columnista en el diario local El Búho. Publicó la plaqueta Compañeros de viaje en el 2008. En 2010, el libro Poetas perdidos en 1985 como parte de la colección “Diáspora” de los sellos editoriales Dragostea (Arequipa) y El Pasto Verde Records (Arequipa). En 2013, la editorial boliviana Género Aburrido publicó su libro Parabéns; en ese mismo año, el poeta obtuvo la Mención Honrosa del Premio Copé bajo el título de: El humo de la rosa. Además, fue Director de la Oficina de Comunicaciones de la Universidad Nacional San Agustín (UNSA) hasta su migración a Lima, donde actualmente radica.

“Como escritor nunca me he sentido integrado a los escritores porque yo venía de una Escuela de Artes y era más artista. Creo que nunca terminé de integrarme y, también, al mismo tiempo los pintores me veían como escritor. Era raro, no me sentía integrado con ninguno de los dos, pero estaba en los dos. Estaba y estoy en el puente”

“Soy un optimista algo ingenuo”

Haz publicado ya más de 4 producciones literarias, todas poesía, incluso te nombraron Mención Honrosa en el Premio Copé el 2013. Han pasado cerca de 4 años ¿Cuál fue el efecto de la mención en tu trabajo?

  • Bueno, en primer lugar, yo quería plata. (Se ríe). En Arequipa mucha gente se alegró mucho, pero yo estaba un poco triste porque cuando lo envié, te juro que dije: “voy a ganar”. Soy un optimista algo ingenuo. A parte, que necesitaba el dinero para pagar algunas deudas. Entonces, mientras escribía, en las madrugadas, pensaba en que iba a recibir dinero. Puede sonar un poco feo cuando lo cuento así, pero esta rutina madrugadora me ayudó a regresar a la escritura y eso le quita lo feo a todo. Claro que nadie me llamó luego de los resultados, ningún editor, nadie para publicar, nada. Eso solo se ve en las películas.

¿Cómo fue el proceso creativo de El humo de la rosa, libro acreedor de la Mención?

  • En el 2007 comencé a escribir un libro que se llamaba Romántica Despedida, porque yo me había despedido de todas las formas clásica de escritura para inventarme algo nuevo. Aunque eso es algo imposible, insistí y para el 2012, busqué entre mi material y lo más sólido que encontré fue esto que se publicará junto con Paracaídas. Ahora, me da un poco de roche el nombre Romántica Despedida, me parece un poco cursi, entonces preferí dejarlo como RD que es un poco más abierto. Son siete secciones o capítulos más un bonus, que vendría a ser como la octava sección. Al Copé solo presenté cuatro de las ocho secciones y lo llamé El humo de la rosa.

Ciertos escritores dicen que, a veces, el poema los sorprende. En tu caso, ¿hay algún tipo de persecución al poema o este también te sorprende? ¿Tienes algún ritual, o algo parecido, a la hora de escribir?

  • Cuando era joven, yo escribía siempre. O sea, desde que comencé a escribir siempre escribía. Estaba en la combi y se me venían imágenes, palabras, cosas y escribía. Es difícil de explicarlo, pero siempre estaba escribiendo, me moría por escribir. Hay gente que siempre espera irse a su casa para jugar videojuegos o como cuando eres niño y estás en el cole esperando salir al recreo. A mí me gustaba imaginar, cuando estaba en algún lugar, que ya me iría a casa y me sentaría frente a la computadora a escribir. A editar todo lo que siempre apuntaba en mis papeles. Me gustaba mucho ese juego. El tema era al azar, cuando era más joven era más emo y mis temas eran la muerte, la tristeza, la soledad, cuando se es joven se es bien The Cure. Pronto, fui creciendo y empecé a entender mejor la política, esto me ayudó mucho a entender la coyuntura y unir el arte + la política. Y te das cuenta que puedes traducir esto que es un poco duro hacia palabras o imágenes más cercanas a las personas y hacer que se entiendan muchas cosas o denunciar y exhibir otras. Ahora, en cambio, me dedico solo a diseñar, entre otras cosas. Desde hace dos años ya no escribo pero para nada, solo corrijo lo que ya tengo. Es difícil. De repente Varela o Watanabe se refieren a estos momentos epifánicos. Watanabe habla, por ejemplo, de que el poema surge en algún momento cuando él ve algo y siente que en ese momento el mundo se abre y quiere explicarle alguna verdad, de repente, y él entiende perfectamente lo que está sucediendo en ese momento. Y bueno, lo único que hace al escribir es tratar de comunicar ese entendimiento que, lamentablemente, se va rápido. Porque es un segundo que te deslumbra y luego se va alejando. Cuando era joven andaba mucho en ese éxtasis donde sentía esto. Este éxtasis del escritor* del que hablaba Bolaño. Así era de joven. (Se ríe).

“Todo comienza natural pero luego se vuelve una chamba, hay cosas que se te vienen, pero tienes que transformarlo y trabajarlo. Al final es una chamba estar ahí, yo estaba ahí. Tienes que estar ahí, a veces la pantalla está en blanco, pero tienes que estar ahí, puedes escribir cualquier idiotez, pero escribes. Tienes que estar ahí, ahí, ahí”.

Hay un escenario recurrente en tu obra: Selva Alegre, considerado el distrito pulmón de Arequipa ¿Qué tanto influyó el lugar donde creciste en tu poesía?

  • Yo crecí básicamente en dos zonas: Alto Selva Alegre y San Martín de Socabaya. Pero el hecho de mencionarlo ahora responde a una cuestión más política, de repente. Posicionar el margen desde el centro de la ciudad, donde ocurre todo el movimiento cultural de Arequipa. Me interesa mucho posicionar a mi distrito, entendiéndolo como algo periférico. Muchos escritores han posicionado sus ciudades de origen o crecimiento en sus obras, “Comala” en el caso de Rulfo, por ejemplo. Bueno, yo quería hacer eso. En este próximo libro a publicarse, llamado RD, trabajo muchos espacios de Arequipa en periferia conocidos también como distritos, escenarios familiares y otros no tanto.Mucho tiempo después de lo de la Mención en 2013, ya mucho tiempo después, Juan Pablo Mejía- editor de Paracaídas Editores- y yo, nos encontramos y me preguntó por el libro para ver qué hacíamos, y quedé en mandárselo, pero no recuerdo qué pasó y quedó ahí. Recién el año pasado me atreví a enviárselo, ya lo leyó y ahora lo estamos corrigiendo para publicarlo. En RD hay una parte que se llama Las casas oscuras, donde cada lugar es un distrito, pequeñas situaciones que ocurren en distritos de Arequipa. Por ejemplo Mariano Melgar, Socabaya, Galaxia, Selva Alegre. Está todo.

 

Este año el blog virtual Electrodependiente publicó poemas tuyos luego de una larga ausencia en el medio, ¿Tuviste una especie de hibernación?

  • No, solo que cuando uno es joven hace mil cosas, pero luego supongo que uno se aleja. Sí pues, sí, tienes razón me he guardado mucho, he estado bien ermitaño. Lo que se ha publicado en Electrodependiente es parte de RD, el libro del que te hablaba.

TODOS SOMOS PEQUEÑAS BOMBAS DE TIEMPO

uno intenta tanto
pero solo consigue cansancio
porque uno tiene la mala costumbre
de estarse muriendo en cada cosa que intenta

uno intuye estas cosas
y luego dice

Jueves será *
etc.

*Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo. Del poema “Piedra negra sobre una piedra blanca” de César Vallejo.

César Moro, Jorge Eduardo Eielson, José María Eguren y Luis Hernández Camarero, fueron uno de los tantos poetas peruanos que mantuvieron una fiel relación con las artes visuales, ¿En tu obra dejas ver alguna influencia oculta o anónima de los mencionados?

  • Bueno, creo que hay influencia que no es nada oculta, cuando era joven era más visible todavía. De hecho, conocer a Moro y a Eielson fue increíble. Básicamente estos dos. Cambiaron mi vida. Eguren no me mata, su fotografía es buena pero no lo sentí. A Hernández lo admiro mucho. Un tiempo Moro era todo. Él siempre fue el mejor para mí, su poesía, el verdadero surrealista que también hacía collages, que pintaba. Me nutrió mucho y me motivó a hacer más collages. Eielson es otro universo, yo creo que es el modelo, el camino, alguien con tanta sensibilidad y con tantas capacidades. Es un creador puro, es el modelo. Tienes esta necesidad de botar algo pero también tienes el criterio de saber que ciertas cosas requieren un soporte, ya sea de papel, otras con fotografía, ciertas cosas se trabajan con palabras, otras solo necesitan ser emitidas como ideas, o como baile, o simplemente color o tela. Tiene mucho criterio y conoce el camino para traducir mejor lo que siente o lo que entiende.
    Los poemas de Walt Whitman fueron como mantras. Un tiempo estuve muy pegado con la obra de Vallejo también, de ahí todos los peruanos. Creo que mi crecimiento y mi aprendizaje ha sido básicamente con las vanguardias de peruanos. Vanguardias de Arequipa incluso, Filonilo Catalina, Jimmy Barrios, Yufra son algunos de ellos. En el grafiti, recuerdo a Bansky que fue muy importante en esos años. Bansky, Fluxus, Eielson, conversar con los chicos de literatura, “los mayores” como les decíamos, viajar, todo me ha nutrido bastante.

¿Habrá algún término que pueda definir o acercarse, al menos, a la intencionalidad de tu poesía?

  • Astronáutica y selvalegrina.

De la palabra a la gráfica: del verso al diseño

Portada Revista Verboser N°2 / Diseño: Augusto Carrasco

¿Cómo llega el diseño a ti?

  • Te cuento, mi papá siempre nos ponía en cursos de vacaciones útiles, entonces justo acabando mi primer año de universidad donde me enfermé y no pasé un bueno momento. Supongo que para que no me deprima, un día mi papá viene y me dice: “Oye, ¿te acuerdas que querías estudiar publicidad?”. Porque con él veíamos a fondo la publicidad, nos gustaba ver spots y eso. Entonces continúa, “Te he escrito en una academia para que aprendas diseño”. Y meses antes, mi papá compró una computadora tuneada. Luego entendí que él siempre nutrió mi oficio creativo. La academia quedaba por el siglo XX e iba a aprender en 3 meses: Corell Draw, Photoshop y otro curso más. Y bueno, como en mi casa no tenía otra cosa que hacer y como me gustaba, llegaba y practicaba lo que hacíamos en clase. En dos semanas, yo ya había hecho lo programado para el mes. Entonces el profe me dijo que avanzaríamos de forma personalizada, y que el curso de 3 meses yo lo iba a poder hacer en 2. Lo cual fue genial porque el último mes de matrícula lo pude gastar con amigos y además estábamos de vacaciones. Risas. Más o menos fue así, saber los programas + la teoría del arte de la Escuela + las ganas de hacer cosas, es como empecé a hacer fanzines, afiches, etc.

Cuéntanos de las portadas que diseñas para editoriales como Aletheya o para libros independientes con autores ascendentes como el de Diego Trelles, Robert Baca y otros. Me pareció ver por ahí, incluso, portadas de películas…

  • Creo que para empezar, hay que tener bien claro la diferencia entre un Artista y un Diseñador. Como Artista, elaboras piezas gráficas y obras de arte que no tienen que tener una utilidad necesariamente. En cambio, como diseñador sí tengo que elaborar piezas gráficas que tengan una utilidad que es básicamente mostrarte o ser la bienvenida desde el texto hacia el autor. Entonces, cuando uno trabaja diseño gráfico desde la publicidad o desde cualquier área, tiene que tener muy claro eso. Que lo que estás desarrollando no es para ti, sino para otra persona y, obviamente, tiene un objetivo. Puede ser vender, persuadir, promocionar, informar, etc. Pero tiene un objetivo y ya trabajas bajo esos márgenes. Ahora, gracias a la vida, a mí me han dado mucha libertad desde la parte del diseño editorial donde fue que comencé a trabajar y donde creo que estoy trabajando más, siempre me han dado mucha libertad para hacer cosas, entonces siempre he podido hacer cosas diferentes y, de pronto, crear un estilo o desarrollar un lenguaje. Luego de esa diferencia, a partir de ahí, la editorial gráfica debe representar el contenido del libro, por lo tanto, es necesario que conozcas el libro. Entonces tienes que leerlo o mínimamente saber de qué trata. El resultado puede gustarte a ti, pero no le puede gustar al editor o al escritor o al departamento de marketing que te dice que no va a vender. Trabajar como diseñador a mí me ha ayudado mucho, es como un ejercicio de humildad de pronto, porque ya entiendes que no estás haciendo algo para ti, ya no es un trabajo egoísta, en el que tú mismo te evalúas. Sino que se lo das a otro y le consultas y así aprendemos. Y, así, vamos aceptando las críticas, se requiere mucha humildad para eso. Me ha costado, pero algo así es.

“Trabajar como diseñador a mí me ha ayudado mucho, es como un ejercicio de humildad”

¿Cuál fue tu primer “trabajo” en diseño?

  • Recuerdo que tenía una Kodak e intervenía las fotos que tomaba de amigos en reuniones, en bares, etc. Muchas de esas intervenciones eran todas pop porque yo imitaba mucho la estética de Mtv, a mí me gustaba mucho Mtv. También recuerdo mucho el primer Pasto Verde, mi papá me ayudó a sacarlo- mi papá estuvo ahí siempre-. Me decía dónde sacar copias, dónde conseguir el papel indicado, nos encontrábamos en un lugar, para que luego me enseñase, él mismo, todos los huequitos dónde debía comprar. Como él había tenido una imprenta, estaba familiarizado con ese mundo y sabía de eso.

En Selva Alegre, también, nace El Pasto Verde Records, ¿Cómo y cuándo se inició este proyecto?

  •  Nació porque yo escribía poesía y también hacía collages en la Escuela de Arte. En Lima conocí la movida de los fanzines en el 2004, creo. En Arequipa había una movida más de Plaquetas, que eran como colecciones de textos, como pequeños libritos, trataban de cuidarlas pero a la vez las limitaban. Yo no me sentía cómodo, sentía que eso era más cuadrado. Entonces, comencé a sacar los fanzines, donde incluía poesía, incluía diseño también, había narrativa, había de todo. Colgaba cosas mías y de los escritores que me gustaban, recuerdo que en el primer número colgué un fragmento de El Principito, hicimos una intervención en el espacio público, fue muy dinámico. Incluíamos cuentos de amigos y de maestros de la literatura. Poco a poco se fue difundiendo y publicamos a escritores que, de pronto, no eran amigos pero su trabajo era bueno y los publicábamos.

Han pasado más de 10 años desde que este noble proyecto empezó. Carrasco recuerda que a puertas de Navidad, allá por el 2005, EPV Records sacó la primera edición y salió a las calles arequipeñas como un fanzine de arte y literatura. Aquel muchacho de rebelde cabellera, cual Verástegui, llenó de activismo y arte las paredes y las calles abandonadas de una virgen Arequipa.
De hecho, te cuento que empecé a vender los fanzines en los conciertos de punk, como Enrique Pari, guitarrista y diseñador de los afiches de la emblemática banda punk arequipeña Barriada Vulgar. Así conocí a mucha gente, iba a este lugar donde se juntaban todos llamado El Wecco, recuerdo que les decía a mis amigos: ‘Esto de andar con fanzines en el bolso, es mejor que tener efectivo’, bromea conmigo mientras bebe, lentamente, un poco de agua. Sus movimientos son suaves, pacientes, como su escritura.
Ya después la gente te busca, te pregunta por las calles acerca del segundo número. Eso motivaba. El punk influenció en mí esta no suerte de: hazlo tú mismo, nunca esperes que nadie haga algo por ti, hay que hacerlo uno mismo. Además de la estética por supuesto, collages con papel fotocopia, eso se me ha quedado mucho, insiste el amante del punk. También vendía fanzines de EPV en la plaza de armas, me gustaba convivir junto con los niños de la calle que vendían caramelos, tenía amigos, bromeábamos, cambiaba chocolates por fanzines. Alonsito, era uno de ellos, una vez, me dijo: Oye, ayúdame con un afiche, porque me estoy presentando a Alcalde de mi colegio. Y le hice un diseño de Naruto, estuvo feliz. Aunque no ganó, pudo ser Brigadier General.

Con el sol de mediodía entrando por el ventanal, recuerda, además, que en la portada del primer número colocaron, jocosamente, el valor de colaboración- el cual era S/. 1.00- y un mensaje al costado que decía: Colabóranos para poder comprar nuestro arbolito de navidad, se ríe a carcajadas. EPV siempre se caracterizó, además, por su sentido del humor, concede entre risas. Lo último que el EPV ha producido son las ediciones RPM, las cuales simulan ser un disco de vinilo, que venía con un cancionero como en una caja plana y dentro venía el disco. Algo así quise hacer, pero en vez del cancionero sería el poemario. Le dije a Ruhuan, editor de Aletheya, y juntos sacamos poemarios en versión RPM. El primero fue de Jonathan Segura con «Los días que fui Bob Harris», luego «Showman» de Braulio Paz, asegura el diseñador de las portadas de dichos RPM. Pronto se viene el poemario de Ana Carolina Zegarra y Urpi Orihuela, arequipeñas presentes en los valles literarios sureños.

¿Consideras que te has apropiado tanto del lenguaje visual como del poético?

  • No creo, eso suena muy capitalista. En las artes visuales, se llama apropiación, la usamos cuando vamos a intervenir una obra o algo así. Pero no, no creo.  Ahora, referente a los lenguajes, creo que es esto que te decía, que hay una necesidad que expresas mejor con un dibujo o que expresas mejor con palabras.

¿Tus diseños se podrían definir como Poesía Visual?, teniendo en cuenta que la expresión artística hace de la Poesía Visual un campo de investigación creativa.

  • No, creo que un poema visual es cuando tienes una intención con el poema y trabajas cosas y lo encaminas hacia eso. Mis diseños los definiría más como una especie de: Diseño Editorial. Los diseños que hago, son, de pronto, representaciones de un contenido, es trabajo. Es como hacerle el empaque a algo.

Veo que siempre dejas un personaje en compensación de tu firma ¿Hay algún fin en esto?

  • No es como una compensación de mi firma, es un personaje, me lo encontré casualmente dibujando, estaba ahí, y lo continué dibujando. Es más, en Arequipa hice algunos grafitis con estos mostritos, pero yo no tenía una cultura del registro, porque pensaba que la obra desaparecía ahí, yo exponía mi obra y ahí dejaba de ser mía, entonces nunca lo registré. Tampoco hay en nuestra ciudad el registro de un historiador o un crítico de arte, por eso ha muerto todo.

Bonus Track

Algunos nombres que desees mencionar, algunos que te influenciaron tal vez…

  • Te diré que todo. Las influencias son todo. Tu barrio, tu familia, la ciudad donde vives, todo te influye. Una película, un director, me encanta mucho el cine. El teatro. Todo te está siempre moldeando, todo te está regalando elementos para que construyas. Eso es hermoso. Pero entendí un compromiso cuando conocí a Juan Javier Salazar. Conocerlo fue la oportunidad de tener un arte más conchudo, de tener un arte más político que refleje realmente a la sociedad. Yo estoy de acuerdo con Alex Ángeles, un grabador limeño, cuando dice que ´Todo es estético, todo es ético y todo es político´, creo que esto es el resumen de una existencia, de una obra.

¿Prefieres el lenguaje escrito o el lenguaje visual?

  • No los concibo separados.

¿Crees más en la inspiración o en la disciplina?

  • En la disciplina, en el trabajo. Todo es trabajo y tienes que esforzarte y ser exigente contigo mismo, muy autoexigente. Siempre me acuerdo en la universidad que amigos presentaban cualquier cosa pero yo siempre he sido autoexigente. Desde una tarea en la universidad o cualquier diseño, lo único que sé es que si vas hacer algo, que sea algo bueno.

Sobre el autor:

Augusto Carrasco (Arequipa, 1985)  Escritor y diseñador. En el 2003, obtuvo una mención en la XVI Bienal de Poesía Copé. Ha publicado los libros Poetas perdidos en 1985 (2010) y Parabéns (2013). Actualemente trabaja en RD próximo a publicarse en la editorial Paracaídas

Sellos Editoriales en los que ha participado: Cascahuesos (Arequipa), Travesía (Arequipa), Paracaídas (Lima), Aletheya (Arequipa), Santuario, Dragostea, Lustra Editores, Sello Narrar, Editorial Planeta (Sello Seix Barral, Planeta AIE).

El Pasto Verde Records: elpastoverderecords.tumblr.com
El Pasto Verde Records (Instagram): www.instagram.com/el.pasto.verde
Charchasugas (blog literario de Augusto): charchasugas.tumblr.com

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