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Amplitud del mito | 5 poemas de María Belén Milla

por Verboser

María Belén Milla (Lima, 1991) Estudió Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde se desempeñó como docente durante varios años. Ha publicado el libro de poemas Archipíelago (Celacanto, 2016). Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías de Perú y Latinoamérica. En 2017 fue finalista del X concurso «El Poeta Joven del Perú» con una primera versión de Amplitud del Mito

 

DEVENIR DEL RÍO

 

Tú milagroso
y cierto como el día
de tu cabeza amarilla se arrojan los patios
las sábanas los cipreses mojados cada uno de nuestros perros
la música sin nombre que habla del sol de los carros
que existen en la primavera como llamativas
cajas de fierro y estrellas
y luego me arrojo yo
porque todo el mundo sabe
que la cima es un lugar perfecto
y nada habita en lo perfecto nada
pero apenas desaparece tu cabeza amarilla
ya creces como cíclope o talismán
y provocas el movimiento de los animales
del río que rota con tu pulso
tú como el único planeta huérfano y visible
mi obelisco mi barca
inclinado anunciando vuelo
llevándome como un insecto lleva su alimento
y quizá yo sea ruta sea campanario
sístoles doradas que escapan de mí
como caballos y palabras
o este poema que no entiendes
pero que es bello
te juro
es bello.

 

AMULETO

Como un redondo
y hermoso emblema deshabitado
ha muerto un tordo
a poca distancia de ser
falsamente libre
quién lo vería ahora en el aire
tristísimo en otra latitud
cuerpo país en gravedad
veintidós centímetros de complejo y elevado
asombro
veintidós centímetros de estómago
y vértigo convertido en músculo rosado
en música
quién le dijera que ninguna mano merece
el límite de su volumen
ni su clausura
quién le mostrara como un amuleto la palabra
para probar rápidamente cómo
se muere uno
en otros planetas
sobre kilómetros de sal y flores inmensamente
azules
pero no morir a solas
sin ceremonia ni recuerdos como trenes dolorosos
a solas
como una silla disponible apuntando
al universo.

 

TÚ OPALO ROBUSTO

Todos se asoman a ti
como si espiaran a la nada
dirán de qué sirve
el precipicio
o un rey dormido
en el firmamento
dirán que el amor
es igual de redondo
que la muerte
y seguirán indagando
en las formas de la palabra
tú ópalo robusto
y el corazón
con seis o diez habitaciones
limpias habitaciones intercambiables
con jardines y sus propios
torneos de luz y cementerios
quizás les diga
que no es verdad el sol
ni tampoco esa absurda costumbre
de andar girando cerca de ti
a fuerza de morar en la esperanza
a estas alturas semejante
a un cráter a una espada
quizás comprendan
que el riesgo es salir
de aquí caminando
con dos pulmones
dos ojos en marcha
la cabeza perfectamente sujetada
a todo lo demás
pero tú con la misma
oscura cicatriz
que escandalosamente baila
y nos saluda.

 

HOSPITAL

A Javier

Más allá de la bulla
de este lenguaje confundido
pudo ser que el dolor
viniera muy tarde
o muy grande
pero tú geométrico
como una estrella más antigua que el Sol
eras Ofiuco
vencedor de serpientes
y hospitales
Ofiuco celeste
visibles solo para los cielos apagados
en el mes de julio
al alcance de los cuerpos móviles
en el tratado de Ptolomeo
en los números áureos
viajando remotamente
con ciento setenta y cuatro esferas encendidas
rocas y acero
a través de los siglos
pero ya no en el hospital
ya no en el hospital.

 

POEMA TRANSATLÁNTICO

                      Pocas veces me atreví a interrumpir
a una criatura recostada para volverla un poema

Me cubriré con tu infinito barro azul
y me secaré igual a una torre en tu espalda
me acabaré en este barro
el premio más solitario que existe
y llegaran como hombres diminutos
las corrientes del norte
enseguida se sacarán los sombreros
para mostrar sus cráneos como banderas
y alguien nos vera desde lejos
y nos confundirá con embarcaciones
y despertaras al fin para inventar la paz
como si te emanara del cuerpo
y otros jóvenes universos
que migrarán a lo más humano de nosotros
antes geográfico ahora estelar
infinito y frio barro azul
te voy a visitar como se visitan
los altos templos en verano
y luego te pediré
que vuelvas a dormir.

 

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