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7 poemas de Luna Miguel

por Verboser

Luna Miguel (España, 1990) es una de las poetas más influyentes de la poesía española actual.
Ha publicado los poemarios Estar enfermo (La Bella Varsovia, 2010), Poetry is not dead (DVD, 2010; La Bella Varsovia, 2013), Pensamientos estériles (Cangrejo Pistolero, 2011), La tumba del marinero (La Bella Varsovia, 2013) y Los estómagos (La Bella Varsovia, 2015), y del ensayo El dedo. Breves apuntes sobre la masturbación femenina (Capitán Swing, 2016). Recientemente publicó El arrecife de las sirenas (La Bella Varsovia, 2017)

La poesía de Luna Miguel se envuelve en una escritura personal, una posición propia en la poesía en la que una de sus marcas es la presencia del cuerpo en el texto liberada de tabúes

En 2010 ganó el Premio de Poesía Hermanos Argensola con Poetry is not Dead.

Fotografía: Cristina Elena Pardo / Fuente: Pictograma

Este es el primer poema que escribo completamente desnuda

Sé que llega el verano porque bajo la manta mi pies descalzos
chocan contra tus pies descalzos y todo es suave
el corazón que hubo en mi vientre fue corazón y no latía
fue vida y no latía
fue nuestro mejor deseo
hoy me despierto descalza y es casi verano
bajo la manta me rozo contra mí
me restriego contra mí
ya llevo más de quince días sangrando
sé que llega el verano y hasta que llega escribo desnuda
porque desnuda es como hacemos a los bebés
y así siento cariño
estoy contenta
todo es más suave

 

‘Poesía masculina’

nunca le he pedido que me coma la polla
en todo caso
he empujado levemente con el borde de mis palmas
la barricada de su omóplato
levemente
sutilmente
nunca he sido demasiado sutil
para qué voy a serlo si me llamo hombre
si con el borde de las palmas de mis manos
ya ordeno levemente
opacamente
hazme caso balbuceo
sé líquida pienso
nunca le he pedido que me haga el amor
ni siquiera aquella tarde en cartagena de indias
después de que mis testículos se remojaran en la piscina
o de que mi hijo riera como nunca
entre salpicaduras de cloro
era la hora de la siesta y nuestras bocas olían a lulo
cómemela podría haber dicho
trágatela está dulce
pero al final todo cuanto mis manos sostuvieron
fue el cuerpo inquieto del niño
mientras ella le cambiaba el pañal
antes de darle un beso en la frente
y de que nos quedáramos los tres dormidos
semidesnudos en la enorme cama de ese hotel
en el que nunca follamos
pero donde amé
levemente
torpemente
justo como ama un hombre

 

Para saber sanar hay que saber enfermar

Apareció una y luego otra y luego otra.

Era verano y estaban por todas partes reproduciéndose como una plaga antigua.

Yo escuchaba sus latidos a través de la madera;
te pregunté si las cucarachas tenían corazón y
tú me dijiste que no sabías de eso.

Conocemos poco las cosas sencillas, pensé.

Nada nos importa hasta que duele.

 

Luna le pide a Luna que escriba un poema feliz

Me pides un poema feliz. Qué quieres que diga. Que creo en el amor. Que lo que más me emociona en esta vida es comer pizza los domingos. Que adoro retener el esperma entre mis piernas, hasta que cae líquido, gota a gota, al frío suelo de mi sueño. Me pides un poema feliz y eso es algo casi imposible, porque cuando soy feliz no sé decirlo. O porque cuando soy feliz deseo la euforia. O porque cuando soy feliz estoy haciendo cosas más importantes como llorar. Leo un libro en el que la protagonista mata a su gato y no siente nada. Escucho una canción en la que dos amantes se separan y no sienten nada. Miro los mensajes de Whatsapp y aprendo que un amigo quiere cortarse las venas para dejar de sentir. Qué quieres que te diga yo entonces. A quién quieres que salve yo ahora. Me pides un poema feliz y esto es todo lo que puedo decirte: No.

 

Esribo esto mientras cruzo un océano de vuelta al hogar en un avión de Aeroméxico

No tengo a nadie a quien rezar, pero sí tengo alguien a quien decir «te necesito». pensaba esto en el camino de regreso: varadas horas cruzando el océano, varias horas comiendo galleas de fresa en parís, varias horas mirándote dormir esbozan demasiados sentimientos: como hormigas suben y bajan por los párpados de mi jet las, así me imagino la palabra amor, y la palabra sueño, y el verbo envejecer. así me entretengo repasando tus afiladas cejas mientras la noche de Barcelona es diamante, y en su cielo no hay nada salvo dos lunas a las que no sé rezar.

 

Estanque de Nenúfares en el parque Ueno

«Diferencia entre polilla y mariposa»
el buscador de Google me lleva a una galería
de imágenes que dan miedo
«polilla gigante Japón» tecleo otra vez
para adivinar qué es aquello que he visto
agonizando entre la maleza del parque ueno
y su lago repleto de peces naranjas
«las polillas pueden ser bonitas»
escribo desesperado en la habitación del hotel
con el aire acondicionado al máximo
y las piernas en alto mientras tú duermes
«las polillas se parecen a las mariposas»
hemos hecho el amor en silencio
tu sexo se escondía en mí como la libélula
en el nenúfar del estanque esta mañana
«para que qé sirve una polilla gigante»
me pregunto y pregunto al mundo
si tocar el agua de ueno traerá suerte
si pedalear en una barca brillante traerá cariño
si comer fideos sencillos llenara´el vientre
si viajar al otro lado del mundo nos dará una lección
allí de donde vengo las polillas son diminutas
se esconden entre la ropa limpia
y sus alas recuerdan murales de tela antiguos
«qué significa polilla»
«por qué en Tokio hay tantas polillas muertas»
«por qué he venido al otro lado del mundo»
«para qué regresar al hogar si aquí puedo ser feliz
si aquí puedo hacer el amor
si aquí los insectos son hermosos
si aquí aún no entiendo nada y si ojos brillan»

 

Ancla plateada

Eres un buen momento para nacerme de este brazo.

Para nacerme de las rodillas.

Para nacerme:
nunca del vientre,
sí del tatuaje plateado.

Antes del óxido yo lo era todo.

Ahora soy futuro.

El hilo delicado que se anuda en el ancla.

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