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6 POEMAS DE JOSÉ TRONCOSO

por Verboser

José Troncoso Díaz (Guadalajara, 1997) Estudia Ingeniería Industrial en la Universidad de Lima. Ocupó el Primer Puesto de los Juegos Florales de Poesía de su casa universitaria con el poemario «Lima, etcétera» y obtuvo una mención honrosa en los XXII Juegos Florales Universitarios de la Universidad Ricardo Palma. Asimismo, quedó finalista del Concurso de historias «Cuenta Lima al Mundial» organizado por la Municipalidad Metropolitana de Lima. En el año 2017, fue participante del XXI Festival de Poesía «Enero en la Palabra». Algunos de sus cuentos aparecen en revistas mexicanas como Marabunta, Huraño y el portal Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. 

 

YO FUJIMORI

 

Yo 藤森 謙也
Yo Alberto Kenya Fujimori

Yo ingeniero agrónomo
Yo Presidente de la República

Yo peruano-yo japonés
Yo nunca chino

Yo outsider primigenio y espuma de encuestas
Yo mejor que el mejor escritor, o novelista

Yo ojitos rasgados
Yo la banda presidencial, de tela por si acaso

Yo el ateo Que Dios nos ayude
Yo el Disolver de un extraño abril

Yo silenciando sexos a 2000 m.s.n.m.
Yo la metralleta más vieja del Grupo Colina

Yo la última torre derrumbada por Sendero
Yo capturando a Abimael, de verdad

Yo danzarín de cumbia de mitín
Yo bebedor insigne de sake y pisco

Yo reelegido
Yo rereelegido

Yo padre del culto onanista a los perros
Yo api del oa, becho, abacho

Yo un condenado enfermo de soroche
Yo cardenal de Lima

Yo el chancho y turistón Andrade que se pasa de vago
Yo el mar que tragará Lima y Callao, según los brujos académicos

Yo terruco de la crisis de los rehenes
Yo las balas revolviendo carne roja

Yo el toque de queda más frío de Lima
Yo alumno de la Cantuta y luego no
Yo los aplausos paralelos a la risa causada por un cómico ambulante
Yo electrocutando

Yo Ley de Interpretación Auténtica
Yo un arroz chaufa con Montensinos

Yo virgen que llora
Yo santo asiático

Yo protagonista tácito de Vladivideo
Yo el Karisma recalando en Venezuela

Yo en forma de fax viéndoles la cara
Yo peruano lejos de Perú

Yo haiku sobre lo hermoso del exilio
Yo mal amante de geishas que no son fujimoristas

Yo pensando en volver y sacando los tormentos de mi corazón
Yo un vuelo de casi un día del cual me arrepiento

Yo aguardiente de Chile, nunca pisco chileno
Yo hijo pródigo de mi país

Yo enmarrocado, tamare
Yo en juicio perdiendo los papeles

(Yo preso)

Yo indultado
Yo recopilador de peces en ratos libres

Yo la libertad de los hombres
Yo un retorno a prisión, previo paso por clínica

Yo de pie, juzgado en la Sala Penal Especial:
Háganse las tinieblas

Hágase el crimen
Háganse los partidos
Yo delincuente nato
Sorprendido In Fraganti

Siendo político veinticuatro horas
Pido perdón a diestra y siniestra
Pero igual me declaro inocente

 

 

PROCESO DEL CAMBIO DE ESLOGAN DE UNA RADIO SALSERA PERUANA

 

¿Sabes que Radiomar Plus
ya no es categóricamente superior
  ay qué rico?

                               Sino: vive gozando.
La pregunta que ametralla nuestras cabezas
es     
            ¿por qué?
Su respuesta es sencilla.

Los ejecutivos radiales fumaban
un signo zodiacal sobre el futón.
Huían las huellas de humo
como gaviotas
                            de las risas chinas peruanas.

Así,
se agotó un sueldo mínimo
en los tres minutos de una canción de Joe Arroyo.
Así,
un aroma de cucucumbia floreció
entre canela y alguito de lisura.

El ejecutivo más joven cambió de época.
           Y te pusiste a inventar como un Don Juan.
           Y ahora llorando te miro. 

Cantaba Daniela Darcourt. Esa soy yo.
¿Esa soy yo?, repitió el ejecutivo más joven.

           ¿Quién es ella?
           Yo no soy Dios para inventar,

           solamente un Don Juan
           y vivo gozando,
           ay qué rico como mi radio.

Los aplausos diluyeron el silencio salsero.
Quién no vive gozando, no nació acá,
y esta radio es perucha como nuestro corazón
                                            sentenció el ejecutivo.

Una opinión isósceles
          humosa
                                 se formó en todas las bocas.
Por un segundo:
cantantes de un solo género.
Poetas del mismo movimiento.

El ay qué rico es vulgar y
no hay nada más
categóricamente superior
                                               que el goce.
Pocos saben eso,
señores ejecutivos.
Es tiempo de convertir el mensaje
en mantra. En algo masomenos sálmico.
Es tiempo de que el peruano se entere
             que
                              vive gozando.

 

 

TODAS LAS TEMPERAS

 

Señor carretillero, lo confieso
me gusta la salchipapa con todas las temperas,
       esas mismas con sabor a bronca
       de hermano y derrota
y un mmm a maracuyá fermentado
como el sudor de tu axila más adolescente.

También me gusta
que tengas bien equilibradas
las papas dos lucas el kilo y la salchicha barata
degolladas con un verso con olor a cuchillo
fritas como tus ganas de buscar chamba.
¿Hay un secreto en ese aceite rancio?
¿El no lavarte las manos otorga el don de lo sabroso?
Solo me queda decirte gracias
por tus salchipapas que me han dado tanto
y me han hecho volver a los nueve
después de vivir un siglo
y perdón por tan poco pago
y tan poca sed de sed de gaseosa
pero ya estuvo bueno,
llenos estamos de lamento,
señor carretillero de esta esquina
échele menos ensalada y todas las temperas
comamos esta salchipapa mixta
sin nadita de épica
pero con un ají que pica y pica como mierda,
reunidos alrededor de lo que no se sabe
hasta arrojar lejos
la última de nuestras dietas
y el botón de los pantalones,cárcel de cinturas y rollos extra.

 

 

GOD HATES LIMA   

 

               *
Mi vida es esta.
La primera mitad del Siglo 21.
Una casaca latigueándome el cuerpo sobrado.
               
             **

Aquí:
Un pedazo de bache
que los mapas llaman Lima.
Aquí:
Un automovilismo galopa
lento como trámite de gobierno.
Aquí:
Pájaros en absurdo vuelo
cagan a una pareja que se prometía el futuro.
Aquí:
El santo Cristo de porcelana
siendo robado por unas manos
que no saben escribir,
menos rezar.

 

 

BLASTOISE EN LIMA

 

Atiende esto, hija mía: los chorros caen
sobre la ciudad de Lima
pero nadie se da cuenta.
El viento trajo al agua
por callejones y esteras.
No tenías idea de que morirías de inanición
pero igual te permití sobrar la comida.
Yo escribí
pese al miedo de que tu madre llegue
y decirle
Lo siento, es inevitable. Se muere tu hija.
También es tu hija, tarado, respondería.
Así pasó.
El odio hizo olvidar nuestra propia muerte.
Igual nos abrazamos.
Igual preguntaste
cuánto falta.
Mis palabras al oírte
escaparon por la puerta
y quedé mudo sabiendo cuatro idiomas.
Tus ojos entendieron lo inevitable.
¿Por qué el agua ya extinta?
¿Qué es morir sin cumplir los quince?
Así,
la muerte entró a casa
trece días después de quedar sin verbo
sin agua, sin velita de cumpleaños.
Poco a poco fue cerrando ojos.
Menos a mí.
Me dio agua.
Bebí, pero no me mojé.
Tomé lo que pude, pero ya no pude hablar.

 

 

VAS A CAER, CHUPETÍN CTM

 

¿Aló, Chupetín?
No voy a insultarte.
Mentar la madre es ahora un ruido desesperado.
Por eso hoy este pecho viene sin pretensiones.                 

     Tu cuerpo maquillado a la mala
     Tus palabras bien despiertas
                                                        no tendrán esta risa.             

Así que cánsate
de jugar a ser el chibolo que nunca fuiste.

Tenías ocho y la pintura floreció en tu zobaco.
Tenías quince y tu primera vez no tuvo fiesta, demora o globos.

Cánsate también
de esa banda digna de comisarías
porque sé que tu mente oxida el nombre de la Beba Army
y de todos los chicos fusilados entre las cabinas                                 
      con harto, pero harto jugo de naranja.

      Mírate, Chupete.
La memoria de tu sangre se larga
con tus últimos titulares y bailes ricos y violentos.

En un año solo serás un cartel despintado sobre el poste                                                                                                   y en diez,
                un reportaje de domingo.

Nada te quedará más que el maquillaje                                                                                                              ñatas rojas
y tu desnudez apenas salvada por los trajes caballeros.

De esos zapatos ni qué decir.
En tu horma talla 55 solo cabrá
Una suma de carne y papeles con chistes malísimos
que agregándole lisuras serían dignas de televisar a nivel nacional.                        

     Ese es tu peso.
     Ese eres tú. Un payaso

      y

como pronostican todos estos muchachos bajos y terapéuticos como un disparo
no te desplomarás,
caerás.

Sálmica la frase que ahora es mantra.
Vas a caer, Chupetín.
                                       Vas a caer.      

    ¿Aló? ¿Me escuchas? ¿Estás ahí, Chupetin?

Vas a caer y te lo digo sin anestesias
        en tu cara pelada y blanca.
No quiero mentarte la madre. Esto no es una elegía
pero tu caída será más celebrada
que la del muro de ese país al que nunca iremos
que la de los equipos de fútbol populares
que mi caída.

Y sí.
Ya voy a colgar, Chupete.

Dame un minuto más para cerrar                                                                                           
            todo este poema.

          ganaste algo de rating y depresiones con mi llamada         
          galería y museo norteño es tu último circo
          gabriela nunca te quiso siquiera regalar un color
          gallos en tu caldo para tus resacas azules
          galaxia galilea y gafetí galardonan tu saliva favorita
          gago parezco en esta llamada
                                                                    pero

                Ga, Chupetín Conchatumare.                                       GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

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