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5 poemas de Luis Díaz

por Verboser

5 POEMAS

 

 

EL CANCILLER DE TU FÉMUR

Yo me escondo debajo de tu sombra de Edipo.
Bebo el vinagre de tu lágrima
y muerdo la pulpa de tu presencia.

Como un pez trepo las mejillas del tobillo tuyo.
Quiebro tu silencio con mi silencio
            mientras me despido del polen de tu huella.
Me hospedo en ti (dos navidades y un 28 de julio)
Soy una embarcación en tu litoral.
Yo soy el canciller de tu fémur.

Cojo el mineral de tu nombre
Sumerjo mis manos en tu tacto.
Te pierdes en el gris de la palabra Lima
                como una bocanada en el ojo de la boca
               como un halo en la boca del ojo.

 

 

TRADUCCIÓN DE UN PAISAJE ESCALENO

La poesía arma su estrado en nuestra distancia,
te haces deriva y cubres de levadura tu eco

    1. ¿Cómo cercenar mi ribera si ni siquiera amanece en este lado de la media tarde?

Miro el capullo para reconocerme y me derramo en la ausencia de tu tórax.

No tengo tórax,
ojos de Guantánamo.

Los escarabajos rugieron toda la noche hasta volverse insomnio.
Y sobre un carruaje, la palabra melancolía desfila por las entrañas de mi espejo habitado.

Entonces me masturbo para desdibujar los fonemas que te componen.
Y eyaculo bilis
sobre las células
de un grito
donde no he estado

donde
g
o
t
e
a
el rostro de mi cara.

      2. Where is my mind?

Leo poesía:

Soy el único viudo en este vagón de la línea 1
Ellos no saben que llevo un océano descompuesto
entre mi primer y segundo nombre
Ellos no confunden la clorofila con el labial
no tienen ni idea que los conejos miran en 360º
ni ven minotauros de cemento en los pistilos de Lima.
Para ellos soy los ocho dígitos de mi dni
en el mejor de los casos una apología al silencio.

”Estuve nadando en el Caribe” y mi difunta se llevó
los cassettes de The Pixies.

3.Sinopsis 

Me despojo de mis zapatos
y me sorprende un abismo que me mira fijamente
fijamente

Y brotan polillas
que construyen paredes de polillas
que observan mis lágrimas de piano.
Y el abismo se pone de pie
y este poema no acaba
y este abismo se cava
para adentro
para afuera
como una cebolla sin infancia.

El reloj es un laberinto donde no caben más huéspedes.
Mi cama se vuelve pantano.
Mis juguetes, ancianos tristes.

Eres una flauta rota
pero no dejas de ser flauta.

¿Quién desnuda el diámetro de tu beso?
¿Quién desayuna tu nombre en el patio de tu nombre?
Donde no he posado mi sombra.
En la esquina de tu cuerpo
donde no ha dormido mi saliva.

Abro el refrigerador
y te encuentro ahí, como una manzanilla triste.

 

 

PROVERBIOS DE UN APÁTRIDA

El cielo se ha quedado sin hogar
—Ayer fue lunes (en Bablonia Hs) y almorcé la resaca de algún ancestro.
Mi padre, en Cachiche, desayuna el ácaro de otra vestidura.
En la boca de mi sombra está escrito:
Esta vida es el sample de ajenos cigotos—, camino por debajo.

May, kümelen

Mi boca tiene sueño.
Disfrazo de oxigeno mi húmero.
Descuelgo la razón en el magma de otra córnea.
Y mi edad sigue su marcha sobre este extenso cadalso.

Alquilo un cráneo para estrenar mi almohada,
me apropio de su caspa y de sus márgenes sonámbulas.
Yazco en un sueño
despierto entre moscas.
Entonces recuerdo que debo crecer, reproducirme y morir.
                                           debo crecer, reproducirme y morir.

Mis manos huelen a Calcuta
                                    (debo crecer, reproducirme y morir)
Mis manos huelen a Puerto Príncipe.
                                    (debo crecer, reproducirme y morir)
He perdido la mano.
Me han robado a Verástegui (¡de mis hombros lo arrancharon!) 
El cielo se ha quedado sin hogar
Y Lima es como una chibola que comienza a menstruar. 

Camino de espaldas para no ver las lágrimas de mis mejillas.
Mañana nace Cerpa Cartollini.
Y hace tres años que he olvidado mis mejillas en el bolsillo de mi padre.
Pero la vida es eso:
Olvidar las mejillas mientras las hormigas te trepan. 
Lo dijo algún Cristo en la Avenida Abancay…

Y así continúo caminando.
Llegando a pie, a Uchuraccay.
                                               No me espera un Avemaría.
La muerte ensaya mi volumen y mi infancia no asiste.

 

 

CUCARACHA



Caminas bajo las axilas de Lima.
Eres un coyote mudo.
Siempre harapiento,
con tu mejor traje:
                Coxis cubierto de antigüedad
                y ubres refinadas en Maracaibo.
Arrastras tu pesada mortandad,
te amontonas en la soledad
como si fueras a retratar tu ceguera.
Quizá ayer
—mientras cuestionabas tu ayer—
tu sombra fue azucena
y tu sonrisa, mármol coagulado.

El hombre es hombre, en cambio tú, tú eres pornografía subterránea;
eres mierda, como la poesía, resplandeciente.

¿Qué llevas en los bolsillos, acaso mi destino de niña?
Eres como el dinero:
paupérrimo, sin conciencia.
Pero eres divinidad, tienes voz.
No tienes moral.
Tienes moral.
¿Cómo es qué aprendiste a gritar en tantos idiomas?
¿Fue durante tu paso por Normandía?
¡Respóndeme, con esa voz de pared de hotel!
¡Levanta tu rostro de periódico!
¡Tu indiferencia me hace más humano, y no te das cuenta!
¡La medianoche pesa, y no te das cuenta!
¡Tú no tienes que ser peinado por un desconocido en la funeraria!
¡Tú no tienes que tener sexo antes de ir a trabajar!
¡Tú no apellidas Iscariote!
¡Tú no apellidas Iscariote!
¡Enséñame a leer!
¡Enséñame a leer las lágrimas del mar!
Llévate mis pies de judío postmodernista.
Llévatelos adonde sueles ir.
Allá
donde tus miedos son miedos.
Te ofrezco la vejez de este insomnio
y todo el esperma del odio mismo.

Sonríes sin parar
te posas en mis encimas
y te mofas de mi espíritu.
Tienes la osadía de entretejer una guerra al norte del reloj.
¡Blasfemas la música!
¡Blasfemas la materia!
¡Blasfemas mi hombro y mi defecación!
¡Blasfemas los manuscritos y la madera!
¡Blasfemas la lejana puerta qué se abre sin avisar!
¡Blasfemas y devoras los paréntesis sin dueño!
¡Blasfemas tu sombra y mi sombra y tu sombra, la nuestra!
¡Y sigo de pie!
¡Aquí!
¡Contigo!
¡¿Quién eres?!
¡No respondes!
¡Ya nada!
¡Sólo un silencio!
Solo un silencio
Un silencio…

                                                           Entonces pagas las luces/
                                                           y te dibujas bajo mi lejanía/
                                                           te dispersas/
                                                           así hasta arrancarte bruscamente del horizonte común.

 

 

SELFIE EN UN PROSTÍBULO NICARAGÜENSE

 

Me apena dejar mi sombra en la entrada
abandonar mi intelecto de cordero
mi castidad de huerto.
mi corbata
su nudo
mi e4
y la primavera del 96
(No hay mucho tiempo para ser poeta)

Me adentro en una jaula repleta de frutas.
(Saludo)
Un ramillete de fantasmas camina de espaldas.
Rodean la brevedad.
Perfuman su sed con el aceite de otras aguas.
Cosen
la insanía de otras puertas
y tras estas,
abecedarios, olas, ciudades sin ombligo.

Diviso una mujer
junto a un alegre vaso de tristeza.
La observo.
Nos observamos
como dos palabras mudas
como se miran los gemelos con las luces apagadas.
con el temor a pestañear y luego no encontrarse.

Nos separan  d o c e  pasos
una  p r o c e s i ó n  de huesos
y un cerrojo entre su boca y la mía.

Me acerco
con la paciencia de una amapola
y nos cortejamos como hienas.
Le narré la leyenda del Ahuashiyacu
y me ató un beso en la boca.
Luego me hizo pasar

Tenía un póster de Fede Moura
Y yo pestañeé primero .

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Luis Díaz (Lima, 1996).  Actualmente estudia en la Facultad de Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Mesa. Obtuvo el Primer Lugar en la Segunda Edición del Slam de Poesía Oral 2017, y es uno de los poetas participantes del 4to Festival Caravana de Poesía.
Díaz dirige un blog personal en el cual publica creaciones autónomas: ‘La indómita luz se hizo carne en mí’ 

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