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5 poemas de Anaomi Alayo

por Verboser

Anaomi Alayo (Lima, 1997) es una joven poeta peruana. Actualmente reside en Piura. Estudia Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Piura . En el 2018, obtuvo el Premio de Poesía del concurso 8M, organizado por Proyecto Varela. Todos sus poemas son inéditos.

 

 

A nadie se le ocurre venir por mí

Ya no sé qué esperar
si no vuelves
si hace una semana
los trastes sucios
en el lavabo
y nadie viene a verme
a nadie se le ocurre
venir por mí
preguntar cuánto chocolate
comí en el día
si acaso escribí algo
que valga la pena
o por fin empecé
la natación
es posible
que me quede
un rato más aquí
que me quede
aunque no vengas
aunque no vengas
nunca más
ya ni siquiera
se trata de eso
las hojas seguirán cayendo
el otoño terminará
vendrá el frío
luego las flores
la rosa seguirá llamándose rosa
y el café sin azúcar por favor

 

 

Sin título

Me dejé caer
con este puñado de versos repitiendo tu nombre
y tú dirección en la calle colmena 661
que fue también mi dirección o
mi propio yo destruyéndose para confiar en ti
y en tus veintiún años

padre:
a ti nunca he sabido escribirte nada
pero nadie comprende tu desesperación y los miedos
con los que llevas el mundo a cuestas

padre
padre
padre
también ese es tu nombre

estamos tendidos y rotos
sobre un cerro que hoy es nuestro único hogar

porque nadie ha reparado tu sufrimiento o descifrado
el laberinto que dibujas en tu cabeza
y ahora vuelves a sentirte mal y sales de casa
como un desconocido que espera
espera
espera
y espera

 

he querido seguir con mis paseos diarios
de dos horas alrededor de tu ventana
pero no tengo fuerzas ahora

mi fuerza es extraña y viene de las aves
tengo ansiedad por ser amiga de
todo lo que vuela
¿cómo es que acaso estoy de pie?

mis pasos son cortos y han visto a una muchacha
desvanecerse en tu almohada

yo soy la muchacha

la que tomaba un bus que me lleve 93 kilómetros lejos de aquí
solo para verte desangrar
en ese último abrazo

tienes razón:
tú no elegiste quererme
y yo no escuché

 

necesito algo más
que las pastillas o
los buenos deseos
de tu madre
debo despedirme
de los lugares que te
traen de vuelta
de las tardes que juegan
a dibujar tu sombra
del cielo de agosto
que se fue contigo
me pregunto
si no es acaso así como se siente el olvido
si un día te asomas a la ventana
y lo que ves no es el sol
sino una carretera
solitaria

 

abro las ventanas
para ver al sol esconderse
como se esconden los amantes
entre las sábanas
mientras aman un sexo
que no es su sexo
porque advierten que se hace de noche
y después de la noche
no hay vuelta atrás

porque la noche es oscura como
todos los encierros
y los lugares
donde no puedes amar
ni hacer temblar dos cuerpos
sin morirte un poco

abro
porque es mi voz
la que se esconde
el sol escondiéndose y
descendiendo entre tus piernas como si
se tratase de un columpio
en el que
juegan mis penas
más avanzadas

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